Una contraseña que mandas por WhatsApp no desaparece: se queda en el historial, en el respaldo y en la nube de quien la recibió, y dentro de tres años cualquiera que entre a alguno de esos lugares la va a encontrar.

Con un archivo pasa lo mismo: si lo mandas por correo, se queda en el servidor de correo sin cifrar, aunque borres el mensaje de tu lado. Aquí van cuatro formas de pasar un secreto para que después solo exista en manos de quien lo recibió, todas desde el navegador y sin instalar nada. Y al final, cómo compartir la contraseña de tu wifi sin dictarla.

  DÓNDE SE QUEDA UN SECRETO

  WhatsApp  historial, respaldo, nube
  correo    tu servidor y el de quien
            lo recibe
  nube      en el servicio, para siempre
     └─ borrarlo de tu lado no es
        borrarlo de todos lados

Forma 1: una nota que se borra al leerla

Para una contraseña, un código, un número de tarjeta o cualquier cosa corta. Escribe el texto en una nota autodestructiva: se cifra en tu navegador, te da un enlace, y después de la primera lectura la nota desaparece. Si nadie la abre en el tiempo que elegiste, se borra sola.

Lo importante de cómo está hecha: la clave va dentro del propio enlace, después del signo #. Esa parte de la dirección, el fragmento (lo que va después del signo # en un enlace, que el navegador nunca manda al servidor), no se envía al servidor por cómo funciona el propio protocolo. Al servidor solo llega el texto cifrado. No tenemos con qué descifrarlo: no es una promesa, es que no tenemos la clave.

Conviene saberlo desde el principio: si el enlace lo abre la persona equivocada, esa persona lee la nota, y quien debía recibirla la encuentra ya borrada. Eso tiene un lado bueno: te enteras de inmediato de que el enlace se desvió. La nota protege de que un secreto viva para siempre en un chat, no de que alguien intercepte el enlace. Y la vista previa del enlace en WhatsApp no la quema: la lectura se hace con un botón en la página, no solo al abrirla.

Forma 2: un archivo directo, sin pasar por servidores

Para un archivo de cualquier tamaño que no debe quedarse en ningún lado. 404 Send lo pasa de tu navegador al de la otra persona directamente. El archivo nunca llega a nuestros servidores: solo pasamos un sobre cifrado con los datos de la conexión para que los dos navegadores se encuentren.

Dos límites, dichos claro. Primero: hasta que la otra persona abre el enlace y acepta, el archivo sigue en tu equipo y la transferencia no ha empezado, así que no puedes cerrar la pestaña. El enlace dura diez minutos. Segundo: el tamaño lo limita la memoria del equipo que recibe, porque el navegador arma el archivo completo antes de guardarlo.

Sirve para dos personas que están frente a su pantalla al mismo tiempo. Si la otra persona lo va a abrir «luego», usa la forma 3.

Forma 3: cifra el archivo con contraseña

Para un archivo que va a ir por correo o por la nube porque de otra forma es un lío. Cifra el archivo con una contraseña antes de mandarlo: la contraseña se vuelve la llave y el archivo se vuelve un bloque de datos que nadie puede leer sin ella. Usa AES-256 (el cifrado estándar, el mismo que usan los bancos y las apps de mensajes) en un modo que no solo oculta el contenido, también detecta si el archivo se cambió o se dañó en el camino. Todo se calcula en el navegador y el archivo no se sube a ningún lado.

Para un texto corto, lo mismo hace el cifrado de texto con contraseña: obtienes una sola línea que puedes pegar donde sea, también en un correo.

Una regla que hace que esta forma funcione: manda la contraseña por otro canal que el archivo. El archivo por correo y la contraseña por llamada o por WhatsApp, o al revés. La idea es separarlos: si alguien lee la conversación, no debe encontrar ahí el archivo y la llave juntos. Y otra: si olvidas la contraseña, pierdes el archivo. No guardamos contraseñas, ni llaves, ni copias; no hay nada que recuperar.

  QUÉ VA POR DÓNDE

  contraseña, código, número  nota
  archivo, los dos en línea   Send
  archivo que abre después    cifrarlo y
                              mandarlo
  intercambio frecuente       cifrar para
                              el destinatario
     └─ la contraseña del archivo
        va siempre por otro canal

Forma 4: cifrar para una persona, sin compartir contraseña

Si intercambias secretos con alguien todo el tiempo, inventar y pasar una contraseña cada vez cansa. Para eso está cifrar para un destinatario: esa persona publica una vez su clave pública, tú cifras con ella, y solo esa persona puede descifrar con su clave privada. No hay contraseña compartida, nada que pasar ni nada que interceptar. Es el mismo esquema que usan las apps de mensajes con cifrado de extremo a extremo, pero sin la app.

Cómo enviar la contraseña del wifi

Para que alguien se conecte a tu wifi no hace falta dictar ni mandar la contraseña:

  • Entre iPhones. Con el wifi y el Bluetooth prendidos en los dos, y con el correo o el número de la otra persona guardado en tus contactos, pide que toque el nombre de tu red en su iPhone. En el tuyo, desbloqueado y cerca, aparecerá la opción de compartir la contraseña; tócala.
  • Desde Android. Entra a la configuración de wifi, toca tu red y elige Compartir: tu celular muestra un código QR que la otra persona escanea con su cámara.
  • Un QR fijo para las visitas. Con nuestro generador de códigos QR haces un código de tu wifi, lo imprimes y lo pegas en el refri, y las visitas se conectan sin teclear nada.
  ANTES DE MANDAR

  [ ] el secreto no se queda en el chat
  [ ] la contraseña va por otro canal
  [ ] el enlace de la nota no va junto
      a la contraseña
  [ ] quien recibe sabe que se abre
      una sola vez

Qué forma usar en cada caso

Siendo honesto. La contraseña del wifi para una visita: el QR. Un contrato para el contador: cifrado con contraseña, el archivo por correo y la contraseña por llamada. Cien fotos para un amigo: Send, mientras los dos estamos en línea. Una clave del banco o un código: una nota que se quema, nunca en el chat.

Lo que no haría: mandar la contraseña en el mismo chat donde va el enlace de la nota. La nota protege de que el secreto se quede guardado, no de quien está leyendo ese chat en este momento.

Lo que estas formas no hacen

No te protegen de alguien que ya está leyendo tu chat o tu correo en tiempo real: toma el enlace y abre la nota primero. De eso solo te salva usar otro canal. Tampoco comprueban que quien recibe sea quien dice ser: si le mandas una contraseña a un estafador, le llega cifrada y perfecta. Por eso, antes de mandar algo a alguien que te lo pidió de repente, revisa estafa por WhatsApp. Y no tienen que ver con una VPN: un túnel oculta tu dirección de la red, pero un secreto no se filtra por la red, se filtra por el historial del chat.

Otra cosa de la misma familia: la contraseña que vas a pasar tal vez ya está en una filtración. Lo puedes revisar en un segundo sin mandarla a ningún lado; cómo funciona está en contraseña filtrada: qué significa.

Si no sabes qué forma te conviene, cuéntale tu caso a una IA:

Prompt para la IA
Ayúdame a elegir cómo mandar un secreto.

Qué voy a mandar: (contraseña / código / archivo,
de qué tamaño / muchos archivos).
A quién: (una vez / a la misma persona seguido).
¿La otra persona está en línea ahora?: (sí / no).
Canal que ya usamos: (WhatsApp / correo /
teléfono).

Dime qué forma me conviene y por cuál otro canal
mando la contraseña, si hace falta.

En resumen

Un secreto en WhatsApp o en el correo se queda ahí para siempre. Algo corto: una nota que se quema al leerla, con la clave en el enlace. Un archivo ahora: directo de navegador a navegador. Un archivo para después: cífralo con contraseña y mándalo como quieras, con la contraseña por otro canal. Intercambio frecuente: cifrar para el destinatario. Y el wifi, con un QR o con la opción de compartir del iPhone.