Oculta tu IP real y protege tu tráfico: en el móvil, en el portátil y donde haga falta. Para tu operador la conexión parece un HTTPS corriente.
✓ 30 días de garantía de devoluciónClave, pago y renovación dentro del chat, sin instalar nada. Allí mismo tienes el estado de la suscripción y el aviso antes de que termine.
Mantén tus datos en privado, esquiva las amenazas de la red y usa internet en tus términos.
Bloquea los rastreadores y los anunciantes que siguen cada uno de tus pasos.
Reduce el riesgo de suplantación, fraude financiero y filtraciones de datos.
Mira tus contenidos y usa los servicios de siempre, también cuando estés fuera.
Las cifras que explican por qué conviene tener la VPN siempre encendida.
Sin VPN tu recorrido es transparente para ambos. Con 404 VPN cada uno ve solo la mitad, y ninguno te ve entero.
Lo que no hace: no te oculta ante un sitio en el que ya has iniciado sesión, y no es un antivirus. Una VPN trata de quién ve tu tráfico y desde dónde parece venir.
Cuatro razones, sin rodeos.
No registramos por dónde pasas: ni para los anunciantes ni para nadie.
Ni historial de consultas DNS ni contenido del tráfico. Aunque nos lo exigieran, no habría físicamente nada que entregar: esos datos no existen.
Los servidores optimizados mantienen la velocidad alta aun cifrando todo el tráfico.
La selección automática no mira solo el país: también pesa la latencia real y la carga del momento, así que la mejor conexión se elige de nuevo cada vez.
Trabajamos con los mecanismos nativos de VPN de iOS y Android, sin apaños raros.
Eso significa funcionamiento estable tras las actualizaciones del sistema, un permiso del perfil VPN pedido como corresponde y ningún conflicto con otras aplicaciones.
Si el túnel se cae, el tráfico se bloquea sin más: nunca sale a internet abierto.
Funciona a nivel del sistema, no solo dentro de la aplicación: tu IP real no se filtra ni cambiando de red ni reiniciando el Wi-Fi.
Ahorrar en protección sale caro. Esto es lo que está en juego cuando vas sin VPN.
Cafetería, aeropuerto, hotel: en esas redes tu tráfico lo ve cualquiera que esté cerca con una herramienta gratuita.
Interceptar en una red abierta un usuario, una contraseña o una conversación sin cifrar lleva un par de minutos, no conocimientos especiales.
Datos de la tarjeta, historial de compras, acceso a la banca online: justo lo que más se busca.
Una sola sesión de banca interceptada puede costar más que años de suscripción.
Sin VPN, tu proveedor de internet ve todo tu tráfico: qué sitios visitas, cuándo y durante cuánto tiempo.
Esos datos no siempre se quedan ahí: a veces se ceden o se venden a redes publicitarias.
Usuarios, contraseñas, historiales de chat, registros de compras: en el mercado negro todo eso tiene precio.
Una suscripción cuesta menos que un café al mes. Recuperarse de una filtración cuesta mucho más.
Cancela cuando quieras, sin letra pequeña.
También hay 3 y 6 meses, 2 años y planes por días desde 7 días: en tu cuenta, al renovar. Todos los periodos →