Un enlace corto no muestra ni el dominio ni cuántos intermediarios cuentan tu clic por el camino. Pégalo aquí: recorremos la cadena por ti y mostramos cada paso, la dirección final y las etiquetas de seguimiento que lleva. Tú no tienes que hacer clic en nada.
Funciona con cualquier acortador y con enlaces normales que redirigen.
Quien sigue el enlace es nuestro servidor, no tu navegador: quien cuenta los clics no recibe ni dirección, ni cookies, ni huella.
Un enlace acortado oculta el dominio, y el dominio es lo único por lo que una persona puede distinguir el sitio real de un banco de uno parecido. Por eso los enlaces cortos se usan tanto en boletines como en mensajes fraudulentos: en ambos casos ves la misma dirección anónima y decides a ciegas.
Lo segundo que oculta la cadena son los intermediarios. Entre el acortador y la página de destino suele haber contadores y redes de afiliados, y cada uno pone su etiqueta y recuerda el clic. Al desplegar el enlace los ves a todos de una vez.
Más sobre el tema: limpiar un enlace de etiquetas, si necesitas reenviárselo a alguien, y comprobar si un sitio abre desde otros países.
La otra mitad es tu dirección: la ve el acortador y cada contador por el camino. 404 VPN tapa esa parte, y registros de visitas no guardamos.
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Un toque, sin registro