Cuando un sitio no carga, la causa puede estar en el propio servicio, en la red del operador o en el dispositivo. La forma rápida de distinguirlo es comprobar varios servicios distintos a la vez desde la misma red.
Cuando un sitio no carga, no está claro de quién es la culpa: del servicio, del router o de la red en la que estás. La herramienta llama a dieciocho servicios populares directamente desde tu navegador y muestra quién respondió rápido, quién lento y quién calla.
La comprobación tarda hasta diez segundos. El navegador consulta los sitios de los servicios directamente: a nuestros servidores no llega ni la petición ni el resultado.
El navegador pide a cada servicio una imagen pequeña: el favicon. Si llega, el dominio abre. Un error o silencio durante ocho segundos significa dominio inaccesible: lo corta la red, el DNS o el propio servicio. Una respuesta larga frente a vecinos rápidos es señal de ralentización, no de bloqueo.
Un servicio puede abrir y funcionar a medias: el sitio carga y el vídeo no; la app de mensajería escribe y las llamadas callan. La comprobación solo mira la disponibilidad del dominio. También pasa al revés: el dominio no está disponible por una avería del propio servicio, así que repite unos minutos después antes de sacar conclusiones.
Primero averigua si es cosa de la red: activa los datos móviles en lugar del Wi-Fi y repite la comprobación. Si en la otra red todo abre, la restricción está en la primera. Después ayuda una VPN: el tráfico se va a un túnel cifrado y la red solo ve la conexión con el servidor. Si tampoco conecta, mira el test de bloqueo de UDP.
404 VPN pasa el tráfico por un túnel cifrado: los servicios abren como en casa y la red solo ve la conexión con el servidor.
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